Juventud, divino tesoro de Capitalinos

Juventud, divino tesoro de Capitalinos

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“Juventud, divino tesoro”, refrán popular que realza etapas de la vida llenas de inexperiencia, ganas y energía, y esto en el deporte muchas veces se traduce en incertidumbre. Las habilidades de los noveles deben reflejarse en la cancha y convertirse en realidad a través del impacto que sean capaces de aportar a sus equipos.

El camino incierto está en si podrán conducir su futuro por el virtuosismo o quedar en el ostracismo provocado por los errores.


Capitalinos se prestigia, año tras año, por tributar músculo fresco al campeonato. Existe un sinnúmero de ejemplos como Jasiel Rivero, quien ahora juega en el segundo torneo más importante del mundo: la Euroliga; Karel Guzmán, con participación en Rumania y eventos continentales de Europa; Orestes Torres, hombre dominante en la pintura de los certámenes centroamericanos. En este caso, solo citamos tres nombres de tiempos recientes, pues de lo contrario, no tendríamos para cuando acabar.


Esta temporada no es diferente a lo tradicional. El jugador más sonado en boca de todos es Joan Carlos Gutiérrez, quien a sus 19 años y en su segundo curso en la Liga, ya es titular en la plantilla. Su más reciente presentación ante Ciego de Ávila dejó una muestra de cuán lejos puede llegar. A su corta edad se ganó un puesto en el Juego de las Estrellas de este 2023.


Posee gran capacidad atlética, tiro de larga y media distancia combinado con una notable habilidad para finalizar las jugadas, potencia en la zona pintada, defensa férrea y cinco sentidos centrados siempre en el tabloncillo. Un atleta capaz de aportar en los dos costados de la cancha y, con 1,88 metros de estatura, buenas cualidades físicas para ser un escolta.


Él no es el único de 19 años en su segunda campaña, también se encuentra Ronald Larrazabal. Este último no suma tantos minutos como el primero, pero es un ala-pívot de 1,95 metros con facilidades para generar muchas complicaciones a los rivales. Debe mejorar en su capacidad de anotación, ser constante y ganar masa muscular para dominar la pintura, pero se aprecian en él condiciones para alcanzar estatus de jugador notable.


Michel Rodríguez es un establecido en el quinteto titular de Capitalinos, aunque tiene 23 años. Fue en la campaña anterior donde gozó de muchos minutos, pues debido a la pandemia desde el 2019 en Cuba no se jugaba baloncesto. El escolta brilló en la LSB del 2022 gracias a su desempeño como acompañante de Marcos Chacón, que este año compite en Argentina.


Rodríguez sobresalió como anotador, defensor, organizador de juego, espectacular finalización y destacada visión para el pase. Todas estas características se tradujeron en puntos y asistencias que le valieron hacer el grado para el Juego de las Estrellas.


Anthony Iván Rodríguez es otro de los talentos de La Habana. No posee muchos minutos en la duela y, a pesar de ello, la mayoría de los seguidores de la Liga lo conocen. Con 16 años mide 2,10 metros.


Aún muestra deficiencias normales relacionadas con la edad y la falta de juego, además de que, al igual que todos los de su categoría, perdieron cerca de dos o tres valiosos años de desarrollo por el Covid-19. Su primer punto llegó ante Ciego de Ávila en un tiro libre, pero esa historia la contamos en otro momento, así como su lazo afectivo con Pedro Roque.


Como es de esperar, Anthony se desempeña como centro y al ser tan joven carece de la envergadura física necesaria para competir contra establecidos en la liga. Aún debe mejorar bajo el canasto para encestar y sería muy útil para su arsenal que incorpore el tiro de media distancia con el cual resultaría muy complicado de defender por sus pares en la pintura.


Ariel Ferrán está en la misma situación de Michel: 23 años, segunda campaña y aún con un camino por recorrer. En más de un partido se le ha visto enchufando desde los tres puntos y acopia secuencias anotadoras que solo son detenidas por fuertes faltas que mellan su cuerpo, aspecto en el que debe trabajar para mejorar su fuerza.


A todos los jugadores mencionados les espera un futuro único por delante, y si continúan su progresión, guiados por otro joven como Reinier Muñiz, pueden llegar muy lejos. Y digo joven porque Muñiz solo tiene 37 años y la presente es nada más que su segunda temporada en el banquillo de Capitalinos.


A estos basquetbolistas se suma uno con poco tiempo en el parqué, a pesar de sus 25. Las lesiones se ensañaron con su cuerpo y limitaron el avance del mejor centro joven de Cuba en su momento, Aber Font. Una estatura de 2,06 metros, buena coordinación de piernas, así como sus movimientos en el poste bajo son características que lo definen.


Lo incluyo en esta lista pues solo ha podido jugar en dos o tres ligas, dado que en sus primeros compases en el torneo se lesionó una de las rodillas. Su paso por el quirófano lo alejó cerca de dos años, y cuando se estaba incorporando a la actividad física se fracturó una de sus manos. Mala suerte, otros meses de baja. De a poco va tomando ritmo competitivo en este curso y esperemos que ahora su cuerpo no se quiebre. Por lo pronto, se incluyó en el Juego de las Estrellas de este 2023 por el equipo de Occidente.


Estos nuevos atletas buscan su espacio en el deporte ráfaga cubano. En el parón por el fin de semana de estrellas son piezas importantes para que Capitalinos sea segundo en la clasificación con 12 victorias y dos derrotas, a solo un juego de Santiago de Cuba.


Como comentara Reinier Muñiz: “Capitalinos nunca repite equipo y tiene un talento único en el país”. Sin dudas, La Habana posee un divino tesoro en sus basquetbolistas noveles. 

Antonio Sevila Hidalgo

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